Análisis de Detroit: Become Human - La obra maestra de Quantic Dream brilla con todo su esplendor en la versión para PC

No es ningún secreto que, a lo largo de los años, los videojuegos han aspirado a lograr alcanzar la emoción y drama que asociamos al cine, pero pocas desarrolladoras han conseguido difuminar esa delgada línea que separa ambas industrias como Quantic Dream. Criticados por unos y alabados por otros, el estudio francés ha seguido haciendo lo que mejor sabe, ponernos los pelos de punta con cada nuevo título.

“Detroit: Become Human” es una obra maestra técnica que se lanzó en exclusiva para PS4, cuando la consola ya contaba con 5 años en el mercado, y ahora llega para brillar con todo su esplendor técnico en PC. Esta grandísima noticia venía acompañada también del anuncio de que en el futuro todos los videojuegos de Quantic Dream serán multiplataforma desde su lanzamiento.

Ponte cómodo en tu silla gaming Newskill Kaidan, sube el volumen de tus auriculares Kimera Ivory, que la historia comienza y no vas a poder despegarte de la pantalla.

¿Más humanos que los humanos?

Corre el año 2038 en Motor City, donde el avance tecnológico ha transformado la sociedad tal y como la conocíamos. La creación de inteligencia artificial capaz de pasar el Test de Turing (prueba de la capacidad de una máquina para exhibir un comportamiento inteligente similar al de un ser humano) ha permitido que los androides entren a formar parte de muchos aspectos de la vida.

Cuidan a nuestros hijos, limpian las calles e incluso cocinan para nosotros. Son máquinas diseñadas para servir a la civilización en multitud de formas, pero esto ha provocado la pérdida de millones de empleos, disparando las tasas de paro. Y eso no tiene a la población demasiado contenta.

Durante el desarrollo de la historia, podremos ponernos en la piel de tres androides diferentes: Markus, Kara y Connor.

Markus, interpretado por el actor Jesse Williams (te sonará de la serie Anatomía de Grey), es un cuidador que liderará la rebelión de los androides y que protagonizará algunos de los momentos más memorables de la historia.

Kara es una asistenta que regresa tras una avería debida a un supuesto accidente a un hogar roto y abusivo, volviéndose protectora de la niña que habita en él.

Y por último, Connor, un androide detective de último modelo, encargado de investigar el creciente número de androides “divergentes” que se rebelan contra su programación inicial en pro de la desviación independiente, intentando forjar su propio destino.

Di adiós al mando, esta vez tus armas son el teclado y el ratón.

En nuestro análisis de Detroit: Become Human observamos que el control y mecánicas siguen la línea de otros juegos de Quantic Dream, esta vez adaptados a PC.

Nos moveremos por el universo de Detroit con las teclas WASD, y tendremos que investigar las escenas del crimen en busca de pistas, reconstruiremos escenas, resolveremos diferentes enigmas… Es algo curiosa la adaptación del uso de mando y joystick a teclado y ratón, pero he de decir que, aunque en las dos primeras ocasiones se me hizo algo raro los gestos con mi ratón gaming Newskill Eos, la adaptación es rápida y llegas incluso a sentir una inmersión mayor en el juego, ya que simulan muy bien los gestos que harías para realizar ciertas acciones.

Las tramas de Markus, Kara y Connor se van desarrollando con fluidez y nos mantendrán en una tensión constante, como si fuésemos el director de una película en la que depende de nosotros que nuestro héroe sobreviva. El tiempo jugará en nuestra contra y tendremos que decidir rápido a través de QTE (quick time events) para ejecutar las secuencias lo mejor posible. La toma de decisiones es una constante durante toda la aventura y su desenlace pasará por multitud de variaciones según lo que elijamos.

Tendrás que jugar varias veces si quieres conseguir desbloquear todos los caminos (en la primera vez apenas llegaremos a ver el 60% de los momentos) y exprimir la experiencia al máximo con todos los extras.

Un universo inmersivo para disfrutar a máxima potencia

Al iniciar el juego, tendremos que esperar unos minutos mientras se realiza una “Compilación de sombreado, tral la cual nos encontraremos con 17 opciones gráficas diferentes para poder personalizar la experiencia de juego según nuestras preferencias y adaptarla a las condiciones de nuestro equipo.

Entre las opciones a elegir encontramos dos categorías: básicas (modo de visualización, resolución, limite de FPS, calidad visual, sincronización vertical y brillo) y avanzadas (calidad de texturas, filtro, calidad de sombras, calidad de sombreado, profundidad campo, desenfoque de movimiento, iluminación volumétrica, reflejos del espacio en pantalla, oclusión ambiental, efecto bloom).

Si Detroit: Become Human, ya brillaba con fuerza en el apartado gráfico en su versión PS4, en PC no se queda atrás. Con un aspecto más suave y nítido, podremos disfrutar la aventura hasta a 60 imágenes por segundo (límite a elegir entre 30 o 60. Los jugadores más puristas tendrán que conformarse con jugar a 60 FPS, pero si tenemos en cuenta que el título es más bien de corte narrativo, no debería suponer ningún problema.

Quantic Dream deslumbra de nuevo

Nuestra conclusión en este análisis de Detroit: Become Human no deja lugar a dudas: Tienes que jugarlo para vivirlo. A veces parece más una película interactiva que un videojuego en sí mismo, pero la toma de decisiones, giros de guión y grandes personajes en constante evolución conseguirán hacerte conectar con la historia y se quedarán contigo mucho después de apagar tu ordenador.

Puntos fuertes

  • Una historia para recordar que vivirás a un ritmo trepidante.
  • Personajes muy bien construidos, con los que conectarás enseguida y te harán meterte aún más en la historia.
  • Gran rendimiento en PC, sin fallos ni tirones. Una experiencia visual impactante, no podrás despegarte de la pantalla.

Puntos a mejorar

  • Límite de FPS a 30 o 60.

Hemos realizado este análisis gracias a un código para PC proporcionado por Meridiem Games.

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