Análisis de Edge of Eternity: directo al corazón de los amantes de los JRPGs clásicos

El ambicioso proyecto de Midgar Studio, lanzado el pasado año para PC, acaba de dar el salto a consolas, y hoy realizamos un análisis de la versión para PlayStation 4, de este JRPG, que nos traslada a un universo de fantasía medieval. 

JRPG dedicado a los más fieles al género

Edge of Eternity es un juego de rol por turnos, al más puro estilo de los primeros Final Fantasy, en cuanto a jugabilidad. Combina varias temáticas que lo hacen más que interesante para todos aquellos que amamos un buen juego de fantasía épica, al que, si unimos los pequeños toques de estilo steampunk, no podríamos pedir más. Eso sí, hay que tener en cuenta que el rol por turnos es un sistema que, incluso la exitosa franquicia de Square Enix, que lo tenía como seña característica, ha ido actualizando, porque al final los combates se hacían largos y repetitivos. Eso es lo que pasa con Edge of Eternity, pero no es necesariamente algo negativo, sino una oportunidad para los más fieles al género, de vivir una nueva aventura con este sistema de combate. 

Una historia previsible pero resultona

Con este título de increíbles proporciones, Midgar Studio ha querido demostrar su valía en un género que está ampliamente trillado, y en el que no es fácil destacar. Esto se nota un poco en el argumento, que es algo básico, pero es entretenido y, no olvidemos el increíble esfuerzo que Edge of Eternity ha supuesto para un humilde estudio como Midgar, que incluso os lo agradecerá con unas palabras antes de comenzar el juego. 

Al principio, como en cualquier título, tendremos una introducción a modo de tutorial, en el que nos encontraremos de pronto en medio de un bombardeo y teniendo que acabar con un enemigo enorme, así, para calentar. Como personaje principal tendremos a Daryon, un soldado que forma parte del ejército del planeta Heryon, que está luchando contra la invasión de los arquelitas, una raza extraterrestre que amenaza con tomar su planeta. Nada más empezar la aventura, Daryon recibe una carta, en la que es avisado de que su madre ha contraído “la corrosión”, una misteriosa enfermedad que parece estar asolando Heryon como una pandemia. La cosa pinta mal, y sus compañeros soldados lo alientan para solicitar un permiso a sus superiores e ir al lado de su madre. A partir de aquí, comenzaremos una aventura en la que estaremos acompañados por otros personajes, que irán cayendo poco a poco hasta que Daryon termine solo y nuestra misión se convierte en curar la corrosión, un objetivo mucho mayor. 

Jugabilidad sencilla

Al comenzar nuestra aventura en solitario, lo hacemos en un exuberante mundo abierto, en el que los paisajes te cautivarán. La mecánica de juego es bastante fácil de asimilar, simplemente son jugadas por turnos, tanto cuando Daryon está solo, como cuando va incluyendo a personajes en su equipo, que no serán pocos. Como es habitual, nuestros personajes tendrán varias barras de colores diferentes, de las que tendremos que estar pendientes. Concretamente serán tres: la salud en verde, la azul para maná y una en blanco que se irá cargando durante los combates, permitiendo que algunos personajes realicen acciones especiales, que incluso requerirán varios turnos para lanzarse. 

Las primeras horas del juego son, como decíamos, algo repetitivas. Podemos ampliar nuestros hechizos, habilidades y personajes en el equipo, pero los combates siguen siendo bastante lentos y, la verdad, es un juego para quienes tengan la paciencia que requería un JRPG de los clásicos. 

Escenario que unifica varios géneros

Lo que sí es muy destacable y hace más amena la partida y los largos combates, es el entorno. Un mundo abierto muy curioso, que aúna el clásico mundo de fantasía medieval, y a la vez presume de una simbiosis perfecta con una ambientación de invasión alienígena. Es una mezcla muy curiosa que, sorprendentemente, le ha salido muy bien al estudio, y es que no es nada fácil unir géneros tan distintos con tan buen resultado.

Sí que es cierto que la cámara no es la mejor, cuando cambia de un personaje a otro en medio de un combate, a veces se interponen elementos del entorno, como un tronco o una piedra, y perdemos de vista al personaje que estamos controlando. Los diseños de personaje tampoco son una locura, teniendo en cuenta lo elitistas que nos hemos vuelto los jugadores con los títulos de los últimos años, que nos han acostumbrado a una definición y detalles que, seamos realistas, a veces no son tan necesarios para decidir si un juego es bueno o no. 

Conclusiones finales

Edge of Eternity es un proyecto muy ambicioso para un estudio todavía humilde, que Midgar ha sabido defender bastante bien, con la dificultad de intentar relatar una historia interesante en un género tan manido. Es cierto que tienen alguna cosilla que pulir en consolas, que seguramente acaben solucionando en el futuro con algunos parches, recordemos que estamos analizando la versión de PlayStation 4, pero en general, es una experiencia muy entretenida. Ofrece un gran número de personajes que nos acompañarán durante el juego, y que aportarán diferentes ataques y magias, y esto hace que el juego tenga una dinámica muy variable, contrarrestando la monotonía de los combates por turnos. 

Lo mejor

Mundo abierto impresionante

Buena simbiosis de temáticas: fantasía medieval + invasión alienígena + algunos detalles steampunk

Imprescindible para los amantes del rol por turnos

Lo peor

La cámara no es la mejor o la más cómoda

Repetitivo, pero esto es relativo la tratarse del rol por turnos

Argumento algo previsible

Edge of Eternity ya está disponible para PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC. Este análisis se ha realizado gracias a un código del juego, proporcionado por Meridiem Games

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